Noche sin luna

Me sentía perdida en ese océano de estrellas; y asfixiada por su luz fui perdiendo la mía y preferí desaparecer tras la oscuridad de mis pesadillas hundiéndome en un profundo pozo negro del que sólo yo soy carcelera.

Todos los días repito el mismo error, naufrago en ese oscuro recuerdo, en ese profundo abismo que me aleja más y más del presente.

Ahora me hallo en un mundo de sombras, encerrada en una jaula que no tiene paredes ni cortinas, sólo barrotes recorridos por espinas para alejar a posibles intrusos.

Es una diminuta fortaleza donde ni el sonido se acerca; una cárcel que yo misma he forjado, nada entra y nada sale.

Miro a mi alrededor y veo el mismo candado de siempre, aunque ahora, tras tantos intentos fallidos de esas personas que me querian, esta totalmente desgastado.

Mas no hay llave maestra, ni ganchos que puedan pasar esa cerradura; nadie había podido abrir esa puerta y nadie podrá,  me decía mientras volvía a adentrarme en mis temores.

No quería engañarme con falsas esperanzas, pero, a pesar de todo, sentía una terrible presión en mi pecho que no dejaba de aumentar; quería ser libre pero el miedo me consumía.

Fue entonces, cuando una de esas personas brillantes, se atrevió a descender del cielo hasta la oscuridad de mi alma. Gritando mi nombre, estiraba sus brazos tras los barrotes, intentando alcanzarme. Podía notar sus cortes, sus heridas y su dolor. Yo la miraba sin entender, me sentía incapaz de salir de mi mundo de sombras, pero ella lo seguía intentando.

Pasaron los días, ¿porque se esforzaba tanto? Sabía que se acabaria yendo, pero una parte de mí, quería que ella me salvara, quería poder salir de este frío mundo que había creado; pero no hacía nada.

Siguieron pasando los días y la Luna (así la llamé) ya no podía seguir más junto ami. <<No te vayas>> pensé, no quiero quedarme sola otra vez; mas permanecí callada.

    -No puedo salvarte -dijo con lágrimas en los ojos-, lo siento -añadió llorando-.

Y antes de irse susurró: solo tú tienes la llave; y desapareció.

                                                                       Fin

Me gustaría que me dierais vuestra opinión sobre este cuento, así como sobre lo que os hace pensar. Un saludo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

20 − 18 =